Después de muchos años y tras haber pasado una experiencia al límite, tuve el valor suficiente para mirar dentro de mi y enfrentarme a tu fantasma.Por mucho tiempo simplemente él vivía aquí conmigo, me acompañaba, tácitamente formaba parte de mi vida y una que otra se materializaba y dejaba que me poseyera, sacudiera mi mundo y lo derrumbara.
Lo sé y me pesa no haber tenido la fortaleza suficiente para tomar decisiones acertadas en su momento, y solo me dedicaba a esconderme a huir de él pero al final terminaba invocándolo, y ese juego era de nunca acabar.
Me derrumbé tantas veces que olvidé la cuenta, es cierto: viajes, conciertos, estudios, trabajo, nuevos amigos, pero me seguía olvidando de mi, porque tu fantasma siempre aparecía para arrastrarme a ese pasado que ya no tenía ni tiene ningún futuro.
Y sé que nunca hubo promesas de nada, solo eran sentimientos del momento, pero jugabas tus cartas, pues tú conoces mis lados más sensibles los que me hacen vulnerable, y sabes muy bien que mi corazón siempre termina por ganarle a mi razón, esa era tu maravillosa jugada, la estrategia que nunca fallaba.
Hoy muchos años después, siento que aun me pesas, pero esa carga se está aligerando cada vez más, y esta vez si es de verdad, no es solo un soltar para luego volver a agarrar, no, ya no, esta vez es real, así lo siento y estoy trabajando en ello.
Así que fantasma, ya no me aturdes, no me dueles. Ya no existe espacio para ti en mi vida en ningún campo, ni sentimental, ni amical, ni profesional, nada. Hoy tengo la certeza de que nuestras líneas de vida son asíntotas y prefiero que sean así, puesto que ya no tenemos nada que ofrecernos, nada nuevo que vivir, ni sentir. Hoy después de muchos años estoy lista para dirigir mi vida alejada de ti, sin ltu sombra, fantasma. Hoy estoy volviendo a vivir.



