Y un día inevitablemente logras lo que creíste que no
podrías. Te ves allí entregando todo tu esfuerzo, esfuerzo plasmado en tomos y
guardados en un cd.
Vienen a tu mente algunos recuerdos y una lágrima intenta
salir, un suspiro se escapa y una sutil sonrisa se dibuja en tu cara, alzas la
mirada al cielo y en silencio das gracias.
Pero sin querer te pierdes en tus pensamientos y revives momentos,
algunos amargos y otros dulces. Te reprochas por qué tardaste tanto y luego te
consuelas diciéndote que todo tiene su tiempo. Recuerdas la ilusión al haber
terminado la carrera, el primer tema que elegiste desarrollar y compartir con
esa persona y la fuerte decepción al haber quedado fuera de ello, fuera de todo
y sientes otra vez ese vacío en el estómago, tomas con fuerza aliento y te lo
tragas para calmar aquella sensación. Se te agita la respiración pero una brisa
cálida logra acariciarte el rostro y cambias de pensamientos, y te das cuenta
que eso no debe importar más, estás aquí, estás ahora en el lugar, en el momento
en el sueño hecho realidad, el cual te parecía tan difícil de lograr, una meta
a la cual veías tan distante, tan lejana, tan irreal.
Y se te hincha el pecho de orgullo, te llenas de energía y
sonríes, lágrimas brotan de tus ojos pero esta vez son de alegría, fuiste
sabia, fuiste paciente, te tomó tu tiempo pero LO LOGRASTE!
